Conferencia de Neville Goddard (1963-05-03)
Se nos dice en las cartas de Pablo a los Efesios (5:1): «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados». Así que debemos descubrir qué hizo Dios. Se nos dice: «Llamó las cosas que no son como si fuesen, y lo que no se veía llegó a verse» (Romanos 4:17).
Aquel que tuvo la visión, y me refiero a uno, que es Blake, dijo: «Muchos suponen que antes de la Creación todo era soledad y caos. Esta es la idea más perniciosa que puede entrar en la mente, porque le quita toda sublimidad a la Biblia y limita toda existencia a la creación y al caos». Pero escuchen la siguiente afirmación: «La Eternidad existe y todas las cosas existen en la Eternidad, independientes de la Creación, la cual fue un acto de Misericordia». Hoy ningún científico cree eso. Ellos piensan que salimos del caos, que todo comenzó a evolucionar a partir de algo que no era. Y aquí uno que tuvo visión nos dice: «La Eternidad existe, y todas las cosas en la eternidad, independientes de la creación», la cual fue un acto misericordioso.
Ahora, ¿qué quiere decir con esto? Bueno, yo he tenido una visión y sé que Blake dice la verdad, así que digo la verdad basándome en mi visión. Todo en este mundo es para siempre. Lo que ahora ves, lo que vieron las personas antes, lo que verán en el futuro, todo es para siempre. Son partes de la estructura eterna de la eternidad; este cuerpo, este pequeño atril, todo en el mundo es solo una pequeña parte de la estructura eterna de la eternidad. No llegó a existir en algún momento, siempre fue así: todas las estrellas, todo en la tierra, todo es parte de la estructura eterna de la eternidad.
Ahora él habla de la creación como «un acto de Misericordia». Y aquí estás tú como cuerpo, yo como cuerpo, y todos estos cuerpos, todo. Entonces Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» (Génesis 1:26). Porque aquí el hombre es parte de la estructura del universo. Pero aquí Dios está diciendo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza», y eso es «un acto de Misericordia». Así que Él toma al hombre como yo tomaría un árbol y te diría: «Hagamos un árbol y moldeémoslo conforme a nuestro ser, conforme a nuestra semejanza. Démosle las cualidades que poseemos, nuestra creatividad». El árbol no puede crear por sí mismo; simplemente es el universo, y todo es parte de la estructura. El mundo entero, inmenso, es simplemente el universo, y todo es parte de la estructura. Y ahora Dios se está dando forma a sí mismo. Dios, el no engendrado, se está engendrando a sí mismo. Y así se engendra en mí, se engendra en ti. Cuando complete el acto de engendrarse en nosotros, somos Dios. Somos aquello que ahora puede usar la misma estructura para engendrar cualquier cosa que podamos concebir. Así que Dios toma al hombre, parte de la estructura eterna del universo, y se engendra a sí mismo en el hombre, y cuando se engendra a sí mismo en el hombre, el estado engendrado es el mismo que lo engendró. Dios y el hombre, o aquello que salió del hombre por el acto de Dios, es Dios.
Ahora se me dice: que el individuo imite a Dios como hijo amado. Se me dice: todo es. «La Eternidad existe, y todas las cosas en la Eternidad, independientes de la Creación». Ahora voy a crear. Dios fue el creador. Todo existe independiente de la creación. Entonces, ¿cómo lo haría yo? No puedo pensar en nada que no exista. Puedo pensarte en innumerables estados de ánimo: cuando te caigo bien, cuando no te caigo bien, cuando eres simpático, cuando no lo eres. Puedo pensarte de innumerables maneras. Pero ahora quiero crear algo, quiero crear algo hermoso para mí. Así que te traigo al ojo de mi mente, traigo a otro al ojo de mi mente, y entonces tengo en mi imaginación una pequeña reunión, digamos una reunión con cocteles, un té, una cena. Y controlo las imágenes que he traído a mi mente, porque todo existe en la eternidad. Pero los traigo sin que ustedes lo sepan, sin su consentimiento. Entonces controlo todo el momento del tiempo, lo hago durar un minuto, o cinco minutos, en cualquier momento, no demasiado largo, lo controlo. Pero organizo las imágenes de tal manera que impliquen algo distinto de lo que era antes del arreglo. Los traigo a todos al ojo de mi mente y les permito oír algo que está ocurriendo. Les permito verme como me verían si las cosas fueran como yo deseo que sean, y así estoy engendrando algo. En realidad me estoy dando forma, lo no formado, sobre lo ya formado. Porque todas las cosas en este mundo ya son parte de la estructura de la eternidad, cada ser. Así que traigo un ser, es parte de la estructura; traigo otro ser, es un hombre; otro ser, es una mujer, y los organizo en el ojo de mi mente de tal manera que, cuando los coloco en esa forma, ellos me ven como me verían si mi sueño ya estuviera realizado. Es mi sueño lo que estoy engendrando, pero lo estoy engendrando sobre la estructura del universo, aquello que no existía antes.
Así que tú y yo, como almas vivientes, no existíamos, pero la estructura, esta vestidura, siempre existió. Estas vestiduras existían, todo en el mundo existía, pero nosotros, como almas vivientes, no existíamos, y Dios nos engendró, nos engendró a su propia semejanza para convertirnos en seres creativos como Él. Tú tomas la misma estructura y luego creas y creas y creas. Por eso: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados». ¿Cómo creó Él? Así es como crea: «Llamó las cosas que no se veían como si se vieran, y lo que no se veía llegó a verse» (Romanos 4:17). Así es como lo hace.
Déjenme volver y citar de nuevo al brillante Blake. Y permítanme decirles: no puedo leer a nadie en este mundo a quien yo ponga siquiera cerca de él. Vuelvo a la Biblia, sí, es igual a todos los grandes profetas de la Biblia. Él lo trajo a nuestro lenguaje actual para que podamos captarlo y entenderlo. Dijo: «Muchos suponen que antes de la Creación todo era soledad y caos. Esta es la idea más perniciosa que puede entrar en la mente, porque le quita toda sublimidad a la Biblia y limita toda existencia a la creación y al caos». «La Eternidad existe y todas las cosas existen en la Eternidad, independientes de la Creación, la cual fue un acto de Misericordia».
Imaginen esto: si Dios no hubiera tomado aquello que era Él mismo y, por su maravilloso e intenso deseo, creado su imagen a partir de lo que ya era, no estaríamos aquí como seres vivos y creadores, creando y malcreando, pero creando. Si malcreamos innumerables veces, aun así estamos creando. Una mala creación sigue siendo creación. Yo traigo guerra, revolución, todas estas cosas horribles en el mundo, y aun así es crear. Y finalmente, Aquel que inició este proceso nos llevará a su propia semejanza, y seremos uno con Dios. Pero así como Él lo hizo a partir de cosas que son partes eternas de la eternidad, este cuerpo y esta pequeña cosa aquí que aparentemente se va a descomponer, y sí, esto se descompondrá, la vestidura se descompondrá, todo se descompondrá, en realidad no es así, esa es la gran ilusión, es para siempre. Todo en este mundo es parte de la estructura eterna del universo. Y de todas estas partes Dios entonces dijo: «Hagamos al hombre», porque ya existíamos, como un árbol. No hacemos al hombre a partir del caos; el hombre existe, es parte de la estructura, parte del universo. Pero ahora, hagamos al hombre como parte de la estructura del universo, y ahora hagámoslo a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Y así Él toma al hombre y hace al hombre a su imagen.
Ahora volvemos al libro del Génesis y vemos lo que él hace con el hombre. Una palabra usada en el libro es “el árbol”, “el Árbol de la Vida”, donde el hombre, de alguna manera extraña, es expulsado, porque podría comer del Árbol de la Vida antes de estar preparado.
Bueno, si tienes una concordancia (yo tengo la Concordancia de James Strong), la palabra “árbol” se define como: “la columna vertebral, el espinazo, el carpintero, la horca.” ¿Quién está colgado en la horca? (Se le llama “la horca.”) Esta palabra, “el árbol”, es la horca; es la columna vertebral, el espinazo, el carpintero —en otras palabras, el constructor, el alfarero, el creador. Allí cuelga sobre el árbol.
El árbol es la columna vertebral, es el espinazo. Y después de innumerables juegos con este llamado “hombre”, saca de esto algo completamente diferente: es él mismo. Se moldea porque es el no engendrado, y se está formando sobre una forma. Así como yo tomaría al alfarero y moldearía el barro sobre alguna forma, y lo moldearía al deseo de mi corazón, Dios se está moldeando a sí mismo sobre el hombre. Y cuando ha completado el acto como lo desea, hay tres etapas definitivas donde revela la obra terminada. Nos moldea, nos moldea y nos moldea, haciéndonos cada vez más sensibles, cada vez más creativos, cada vez más como él; y cuando está satisfecho de que somos tal como él es, revela su obra; y la revelación de la obra comienza con el despertar de sí mismo, y eso se llama la resurrección. Despierta en el individuo en quien ha completado la obra, y ese despertar en la Biblia es la resurrección.
Luego, después de la resurrección, pasa por un acto como un nacimiento, y nace desde lo alto. Y es autoengendrado, porque el individuo que nace no puede concebir ser engendrado por nadie más que por sí mismo. No puede por un momento —cuando despierta en la tumba de su cráneo— creer que es otro que él mismo, y cuando sale de su propio cráneo, no puede tener ninguna sensación, ningún sentimiento de haber tenido padre o madre. Así que si nace, debe ser autoengendrado. Dios se engendra a sí mismo de tal manera que, cuando se engendra a sí mismo, lo engendrado es Dios, y sale —simplemente autoengendrado.
Luego viene una segunda etapa, donde tiene la experiencia de ser padre. Hasta ese momento no se había dado cuenta de que lo era. Y ahora, curiosamente, cuando ve el símbolo que le revela la paternidad, no hay madre. Él es el padre del Hijo unigénito de Dios, y ahora sabe quién es. Fue necesario el Hijo para revelarle quién es realmente. (David es el Hijo).
Y luego viene el tercer símbolo, y el tercer símbolo es cuando todo el velo que separaba a los dos se rasga de arriba abajo. Desde la parte superior de su cráneo hasta la base de su columna vertebral, está dividido en dos. Hebreos 10:19 nos dice el propósito de esa separación. Lo que sucede a partir de ese momento es que los dos se convierten en uno; ya no son dos. Estaban separados por un velo, y el velo era el cuerpo de Dios, y se rasga —todo— de arriba a abajo, y entonces, curiosamente, te ves a ti mismo.
Permítanme citar a Blake de nuevo: “Contemplo las visiones de mi sueño mortal de seis mil años deslumbrando alrededor de tus faldones como una serpiente de piedras preciosas y oro. Sé que soy yo mismo, oh mi Divino Creador y Redentor.” (Jerusalén, 1:96)
En ese momento ves al ser que te creó y eres el mismo ser que te creó. Es una auto-creación. Dios se engendró a sí mismo sobre el molde llamado “hombre.” Y en ese momento, cuando lo ves, después de la división de arriba a abajo, ves esta luz dorada, líquida y hermosa en movimiento, y eres tú y lo sabes. Y dices: “Sé que soy yo mismo, oh mi Divino Creador y Redentor.” Y entonces tú, como el ser mismo que te creó, te mueves en forma serpentina hasta Sion. Porque todos van a Sion, todos van a la Nueva Jerusalén. Así que la creación es un acto de misericordia.
Ahora entremos en el silencio.
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