Conferencia de Neville Goddard (1968-04-10)
Cuando recibo una gran revelación acerca del poder creativo de Dios, no puedo guardármela, sino que debo compartirla con todos los que quieran escuchar. Aquí hay una que recibí hace muchos años. Me encontré, en espíritu, en el interior de una majestuosa mansión en New York City. Era el tipo de casa en la que vivían los grandes gigantes financieros a principios del siglo pasado. Totalmente despierto y consciente, yo era visible para las tres generaciones que estaban presentes. El hijo habló a sus hijos diciendo: “Su abuelo se paraba en un terreno vacío y decía: ‘Recuerdo cuando esto era un terreno vacío’. Luego pintaba con palabras el cuadro de su deseo para ese terreno de una manera tan vívida que quienes lo escuchaban podían verlo terminado justo frente a sus ojos. Este es el abuelo que hizo la fortuna que ahora disfrutamos”.
Desperté, registré la experiencia, volví a dormir y volví a soñar el sueño, solo que esta vez yo era el abuelo. Hablando con los presentes dije: “Recuerdo cuando esto era un terreno vacío”. Luego imaginé el edificio colocado ahí de una forma tan vívida que las mismas piedras se moldearon en la forma que yo había concebido.
Este principio puede usarse de manera destructiva o constructiva. Puedes decir: “Recuerdo cuando esto era un edificio glorioso y mira cómo está ahora”, al volverte consciente de escombros donde antes había un edificio espléndido. O puedes pararte sobre los escombros y decir: “Recuerdo cuando todo esto eran escombros”, mientras imaginas un edificio glorioso. Puedes decir: “Recuerdo cuando mi amigo no tenía nada y ahora tiene mucho”, o: “Recuerdo cuando tenía mucho y ahora es tan pobre”. Puedes decir: “Recuerdo cuando ella estaba sana”, lo cual podría implicar que ahora está enferma, o “Recuerdo cuando eran desconocidos”, implicando que ahora son famosos. Así que ya ves qué poder había en esa revelación. Depende totalmente de ti cómo uses tu imaginación, pero el funcionamiento de tu poder creativo depende completamente de ti. Tú tomas la decisión y, por lo tanto, eres responsable de su efecto en el mundo.
En el capítulo 12 del libro de Números se nos dice: “Si hay entre ustedes profeta, yo, el Señor, me daré a conocer a él en visión y hablaré con él en sueños”. Un profeta bíblico no es quien te dice la fortuna, sino quien oye la Palabra de Dios y la cumple. Si me preguntaras si soy profeta, respondería que sí. No soy uno que profetiza mirando una bola de cristal, hojas de té, cartas o astrología, sino uno que ha cumplido la Escritura. Sé que soy la figura central de la Escritura llamada “el Padre”. Vine al mundo para cumplir la Escritura y compartir mis revelaciones, mis experiencias acerca del poder de crear. (Números 12:6)
De esta manera tan simple Dios reveló su poder de crear, su poder de recordar cuándo. No teniendo nada, puedes volverte consciente de estar rodeado de riqueza, y al sentirte rico puedes decir: “Recuerdo cuando no tenía nada”. ¿No implica esa afirmación que el estado de pobreza ya no existe para ti? Recuerdo cuando era desconocido. Recuerdo cuando no podía vender un libro. Recuerdo cuando no podía vender nada de lo que escribía. Recuerdo cuando… Ahora tú completa los eventos, los deseos y los cumplimientos. Recuerdo cuando. ¿No implican esas palabras memoria?
En la primera visión oí acerca de la memoria, pero en la segunda visión la experimenté. Mientras estaba de pie en un terreno vacío, recordé, y al hacerlo una estructura fabulosa tomó forma. Y el sueño fue duplicado, confirmando que estaba establecido, que la ley fue afirmada por el Señor, como se nos dice en el capítulo 41 del libro de Génesis. Te lo cuento ahora con la esperanza de que te pongas en un estado de “recuerdo cuando” y confíes en tu memoria, porque la memoria es tu propia y maravillosa imaginación humana, el único poder creativo de Dios que la Escritura llama Jesucristo. (Génesis 41:32)
Cuando la gente dice que Jesucristo viene otra vez, no les creas, porque Jesucristo nunca te ha dejado. ¿No dijo él: “He aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”? Entonces, ¿cómo puedes estar esperando que regrese? La Escritura declara que Cristo fue tomado al reino de los cielos (que está dentro) y que vendrá de la misma manera en que fue tomado. Si Cristo, el poder creativo de Dios, está en ti, no puede venir de afuera. Aunque parece ser invisible, Cristo nunca te ha dejado, ya que no puedes separarte de la imaginación. (Mateo 28:20; Hechos 1:9-11; Lucas 17:21)
Sí, Cristo vendrá, pero no de la manera en que te enseñaron. Escucha con cuidado estas palabras del capítulo 8 de Juan: “Si permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Cuestionando esta afirmación, la gente dijo: “Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie”. A esto Cristo respondió: “Todo el que comete pecado es esclavo del pecado”. Te enseñaron a creer que pecar es hacer algo malo, pero yo digo que pecas cuando fallas en dar en el blanco en la vida por no moverte. Si esta noche te encuentras en un estado que ya no deseas expresar, debes aprender a moverte hacia el estado que deseas. Si no te mueves, mentalmente, continúas viviendo tu estado indeseable, y así pecas y fallas en tu objetivo en la vida. Sea lo que sea que desees, persiste en sentir su cumplimiento, porque si lo haces, el sentir se convertirá en creer. (Juan 8:31-34)
Como hijos de Abraham, ellos afirmaban no haber conocido jamás la esclavitud, sin embargo Jesús les dijo: “Si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres”. Esto es verdad, porque solo cuando reconoces al Hijo de Dios, David, como tu hijo, eres realmente libre. Cuando David se presenta ante ti, la duda huye, y al sentir esta maravillosa relación, la creencia te hace libre. (Juan 8:36)
Al principio de la creación, el Espíritu de Dios, su poder creativo llamado Cristo, se movía sobre la faz del abismo. Ahora bien, el movimiento no puede detectarse sino por un cambio de posición con relación a otro objeto. A menos que haya una referencia fija desde la cual algo se mueva, no aparecerá movimiento. Usemos a un hombre débil y enfermo como nuestra referencia fija y, al mirar en nuestra mente, veamos a un hombre fuerte y sano, y digamos: “Recuerdo cuando estaba débil y enfermo, pero míralo ahora”. Haz eso y te habrás movido con relación a ese hombre. (Génesis 1:2)
Mírate en el espejo y atrévete a ver salud radiante y felicidad reflejadas de vuelta hacia ti. Luego di dentro de ti: “Recuerdo cuando mi reflejo era tan diferente”. Persiste en ver tu nueva imagen reflejada ahí y resucitarás ese estado. Tu imagen, tu concepto de ti mismo o de otro, está en tu propia y maravillosa imaginación humana, que es Cristo, y Cristo es el único Dios. Dios el Padre y Cristo, tu poder creativo, son el mismo ser, por lo tanto, ¡nunca te ha dejado!
Esta noche, sin importar si tus sueños son hermosos u horribles, eres consciente de ellos porque Cristo nunca te ha dejado. Y cuando despiertas en la mañana, Cristo, tu imaginación, despierta contigo, o no podrías recordar tus sueños. La imaginación humana es el Dios que el mundo honra, y con razón, porque la imaginación es el poder creativo del mundo. Aprende a controlar tu maravillosa imaginación y descubrirás que todo el vasto mundo es tú mismo proyectado hacia afuera.
Anoche visité a muchos de mis amigos, no solo a los que están aquí, sino también a aquellos que, como mi hermano, han pasado por esa pequeña puerta que el mundo llama muerte. Verás, para mí este mundo no es más real que el mundo que visité anoche. Mis amigos, aunque ya no están en esta esfera, están teniendo las mismas experiencias que tenían cuando estaban aquí: odiando, agradando, amando, desagrandando. Son las mismas personas, solo que jóvenes, con los mismos problemas que tenían aquí. Esto lo sé porque, estando plenamente consciente de que ya he muerto, puedo cerrar los ojos a este mundo y entrar en ese mundo al instante. Pasé toda la noche en un mundo que no es real para este, pero que es tan sólido y real para quienes lo habitan.
Ahora, en el capítulo 14 del libro de Juan, el personaje central de la Escritura dijo a aquellos que estaban comenzando a cumplir la Escritura: “Oísteis que yo os he dicho: Me voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28). Esta declaración parece contradictoria, pero no lo es. En la audiencia esta noche hay tres a quienes les hice esta declaración y ellos se regocijaron, cumpliendo la Escritura. Ahora digo a todos: si no me voy, no puedo venir a ustedes. Si me aman, se regocijarán en lo profundo de su alma, porque sabrán que, aunque seré invisible, nunca los dejaré. Al volverme invisible, Cristo se convirtió en ustedes, por lo tanto, no puede regresar. Les he dicho que yo soy el Padre. Que el Padre mora en mí y yo moro en ustedes y ustedes moran en mí, así que cuando me encuentren, se encuentran a sí mismos como el Padre. Esta es la unidad de nuestro ser y no hay otra.
Tomen a corazón lo que les he dicho esta noche y pónganlo a la prueba extrema en este mundo de César. No hay límite para su poder creativo. Simplemente párense en su nueva creencia y díganse a ustedes mismos: recuerdo cuando. Vean en el ojo de su mente lo que quieren ver en lugar de lo que ven por fuera.
Permítanme exhortarlos a que siempre usen su poder de una manera amorosa, porque puede usarse sin amor con los mismos resultados. Es posible tomar un negocio que pertenece a otro y derribarlo. Esto se hace muchas veces sin darse cuenta, pero el efecto es el mismo. Hace unos años, estando en Barbados, le pregunté a mi hermano por el negocio y él respondió muy inocentemente: “Le va extraordinariamente bien. El hombre que posee dos tercios de él es un buen administrador, pero sus jornadas son largas y creo que ya se está cansando”. Hace seis meses el hombre le pidió a mi hermano que le comprara su parte, diciendo que las horas eran demasiado largas y la responsabilidad demasiado grande. Mi hermano puso todo eso en movimiento, y como el hombre quería salirse, mi hermano obtuvo el negocio al precio que él puso. Victor ha hecho esto muchas veces antes, pero no por revelación, a menos que mi padre se lo dijera. Un día los dos estaban parados en cincuenta acres de terreno sin desarrollar, que daban a la playa, cuando mi padre dijo: “Sabes, Vic, este sería un buen lugar para construir casas y hoteles”. La propiedad entonces pertenecía a tres hermanas que no estaban interesadas en vender, pero un día, cuando estuvieron listas para vender, el hombre que realmente quería la propiedad estaba en Brasil, así que mi padre la compró.
El pensamiento expresado por mi padre parecía algo casual, pero no lo era, porque el pensamiento solo necesita un momento de intensidad para cobrar vida. Una tetera con agua puesta a fuego bajo tarda en hervir, pero cuando se incrementa la llama, el hervor es seguro. Yo fui tan intenso en mi visión de ser abuelo, que construí una imagen tan clara que quienes la oyeron vieron el edificio como algo objetivo para ellos. La clave es esta: mientras estés en un estado que ya no deseas expresar, debes moverte internamente reclamando: “Recuerdo cuando estaba en un estado que no me gustaba”. Si puedes recordarlo, ya no estás en él. En cambio, estás volviéndote consciente de tu nuevo estado como un hecho presente y objetivo. Y si permaneces fiel a tu nueva conciencia, esta se cristalizará. Te encontrarás moviéndote a través de una serie de eventos que te llevarán al cumplimiento de tu estado deseado. Cómo va a suceder, no lo sé. Solo sé que se desplegará.
Empieza ahora a recordar cuando tu amigo no estaba bien imaginando que está sano. Recuerda cuando tu hija estaba soltera imaginando que está casada. Recorre la vida recordando cuando. ¿No has oído a la gente decir: “¿Quién se cree que es? ¡Yo recuerdo cuando no tenía nada y no era nadie!”? Ahora bien, quizá hayas notado un poco de celos en su tono, y eso es bueno, porque la envidia añade fuego a la afirmación, lo que hace que la persona de la que se habla tenga más. Puede que él nunca sepa quién causó su éxito, pero fue hecho por un acto de recuerdo con intensidad.
Mi visión, aunque fue experimentada hace muchos años, fue duplicada, quedando así confirmada y convertida en un principio para que todos lo prueben, así que les pido que lo intenten. Comparen lo que quieren con lo que tienen. Si difieren, deben hacer el esfuerzo de moverse. Deben aprender el secreto del movimiento. Hace muchos años mi amigo Bob descubrió esto. En su visión me preguntó: “¿Cuánto tiempo he estado aquí?”, y cuando le respondí: “Dos años”, preguntó: “¿Aprendí algo?”, a lo que contesté: “Sí, aprendiste cómo moverte”.
Debes tener un marco de referencia con el cual puedas detectar el movimiento. La memoria es tal marco. Tal vez tus amigos te recuerdan como pobre y desconocido. Puedes moverte asumiendo que has cambiado tanto que ya no te reconocen, y desde ese marco de referencia puedes observar la expresión en sus rostros. Los que te aman empatizarán. Los que no, mostrarán envidia. Si ves envidia, no intentes cambiarla, porque su envidia se convertirá en una fuerza de resistencia que te ayudará a avanzar. Todo necesita resistencia para moverse. Yo no podría salir de esta plataforma sin ella.
No podrías conducir tu auto sin resistencia, así que si descubres a alguien que desea desempeñar el papel de la envidia, déjalo que lo haga. Atrévete a asumir que eres quien realmente quieres ser. Usa tu mismo círculo de amigos, pero esta vez míralos desde un ángulo diferente. Observa sus rostros y escucha sus murmullos mientras miran al nuevo tú y recuerdan cuando.
Esto es lo que se me mostró cuando Dios me habló por medio de la visión y se dio a conocer a mí en un sueño. Si sabemos que Dios nos habla en un sueño o en una visión, ¿hay algo más importante en este mundo? ¿Hay algún programa de televisión, película, radio o periódico más grande que una revelación que viene desde lo profundo del alma dando un principio eterno de creación? No hay nada en este mundo que se le compare. Los exhorto esta noche a que busquen el reino de Dios y todas estas cosas les serán añadidas (Mateo 6:33).
No dejen que nadie les diga que Jesús viene otra vez, porque nunca se ha ido de ustedes. En ustedes, como su propia y maravillosa imaginación humana, Cristo es crucificado en todos y finalmente despertará en todos, mientras nos reúne dentro de sí mismo, en su solo cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor, un solo Dios y Padre de todos (Efesios 4:4–6).
Ahora, algunos de ustedes están teniendo problemas físicos y emocionales. Como le dije a un amigo esta noche, nadie te prometió jamás que sería fácil dar a luz el mayor regalo del mundo, así que no lo esperes. Habrá problemas, problemas terribles, pero ten buen ánimo, porque se nos dice en el capítulo 16 de Juan: “Cuando la mujer está de parto, tiene dolor, pero cuando el niño ha nacido, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:21). Estás destinado a conocer ese gozo, porque el niño que ha de nacer en ti es Cristo Jesús, el poder creativo de Dios.
No te estoy prometiendo alivio completo de todos los problemas físicos, pero te he dado una ley que amortiguará los golpes de la vida. Las cosas van a suceder y encontrarás toda clase de desafíos, pero ahora tienes una ley que dice: “Todo lo que deseen, cuando oren, crean que ya lo han recibido, y lo tendrán” (Marcos 11:24). Esa es una ley que nunca te fallará y no hay límite para tu poder de creer. Depende completamente de ti cómo y cuándo se usan estas leyes reveladas de Dios, pero sí sé que vas a concebir y dar a luz lo más grande de este mundo, que es el nacimiento de Dios, el nacimiento del gozo, como dijo Blake en su poema “The Mental Traveler”:
“Viajé por una tierra de hombres,
una tierra de hombres y de mujeres también,
y oí y vi cosas tan terribles
como los errantes de la fría tierra jamás conocieron.
Porque allí el niño nace en gozo
que fue concebido en amarga aflicción,
así como cosechamos con gozo el fruto
que sembramos entre lágrimas amargas.”
Aquí Blake nos está diciendo lo que vio en su viaje mental, terminando con esta hermosa nota: “Todo se hace tal como lo he dicho”. Y eso es exactamente lo que quiso decir. Todos experimentarán las Escrituras tal como fue anunciado: la resurrección, tu nacimiento desde dentro, encontrar a tu Hijo David, tu ascenso al cielo y el descenso de la paloma. Este es tu destino, tuyo para experimentarlo cuando tu memoria sea restaurada.
Pero no olvides lo que te he dicho esta noche. Me vino desde lo más profundo de mi alma, que es Dios el Padre. Es Él quien te habla desde dentro, y cuando aparezca lo reconocerás, porque serás como Él. Y a medida que Él se eleve en ti, todas las imposibilidades se disolverán, al darte cuenta de que todo está llegando a tu mundo desde dentro.
Escucha con atención estas palabras y verás que el Padre nunca te dejó: “Salí del Padre” (Juan 16:28). ¿Y dónde está el Padre? En el cielo. ¿Y dónde está el cielo? ¡Dentro! Así que salí de dentro. Las palabras “dentro” y “arriba”, así como “fuera” y “abajo”, son lo mismo en las Escrituras. Al salir de dentro veo un mundo y a “otros” que parecen tener poder sobre mí. Ahora quiero dejar el mundo e ir al Padre.
¿Cómo se hace eso? Regresando a lo interno, y como solo hay un dentro, ¿a dónde puedo ir para luego volver a ser visto saliendo de fuera?
Cuando regreses a la fuente, la causa de toda vida, sabrás que tú y yo somos uno. Lo sabrás porque solo hay un Padre y un Hijo. Y cuando mi Hijo te llame Padre, la memoria será tuya y sabrás la verdad de lo que ahora digo: que yo estoy en mi Padre, y mi Padre está en mí, y yo estoy en ti, y tú estás en mí, porque somos Uno (Juan 14:10; Juan 17:21).
Ahora entremos en el silencio.
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